Crecer bailando

La danza es un fenómeno de expresión social,  que -a través del movimiento -busca promover el conocimiento corporal, por lo que requiere la presencia activa de todos los sentidos. Su práctica no solo sirve para acondicionar el cuerpo, sino que mediante diversas dinámicas permite ser un canalizador de emociones y a su vez desarrollar el potencial creativo de cada persona.

Los niños desde pequeños descubren el mundo a través de su cuerpo, es por ello que durante sus primeros años de infancia la danza -a través de juegos grupales e individuales que exploren el cuerpo y el espacio, y a su vez favorezcan la valoración de los pares y el trabajo en equipo- cumple un rol fundamental siendo un aporte para su desarrollo psicomotor.

La práctica de la danza potencia la formación del esquema corporal de cada niño, por medio del desarrollo del sentido cinestésico, y también los ayuda a exteriorizar su vida interior mediante la expresión motriz de sus emociones y vivencias. Esto permitirá que estén mucho más receptivos a captar emociones o situaciones sensibles que se presentan tanto en su interior, como en el mundo que lo rodea, brindándoles la capacidad de comprender de mejor manera su entorno y cultura.

A través de diversos juegos – como rondas danzadas o la exploración corporal a través de la música- que promuevan el conocimiento del propio cuerpo, el de sus compañeros y a su vez el re-conocimiento del espacio en el cual habitan. La imitación kinética y sonora, permitirá que los niños logren ir más allá de lo que hasta ese momento conocen, a través de dinámicas que los impulsen a nuevos desafíos, los que serán potenciados mediante la motivación verbal, visual y rítmica.

Horario:

Pequeños (3 a 5 años): Martes 16.00 a 17:30 hrs

Grandes (5 a 7 años): Sábados 11.00 a 12.30 hrs.

Número de sesiones: Plan que consta de una clase/ sesión semanal con una duración de 2 horas pedagógicas (90 minutos)

Valor: $22.000 mensuales (4 clases)

Facilita: Esperanza Olate