Cesarea humanizada

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La cesárea es un acto quirúrgico maravilloso creado para salvar vidas, de la madre o su hijo, pero que con los años ha tomado ribetes de rutina, más que de acto excepcional.

Nuestro país es uno de los que pelea a nivel mundial por las tasa más alta de esta cirugía, que es casi el doble más elevada a nivel de la obstetricia privada que la pública. Sin embargo en ambos sectores lo que ha caracterizado a este procedimiento es su frialdad, rapidez y desconexión que muchas veces sucede en los pabellones, en muchos casos el niño(a) es sacado de manera brusca a través de la incisión realizada en el abdomen materno y debido a ciertas normas internas de hospitales y clínicas alejado de su madre hasta pasado el post operatorio. Debemos decir que en muchos hospitales públicos y clínicas esta modalidad ha ido cambiando lentamente, pero aún falta mucho por avanzar.

La cesárea humanizada, al igual que el término usado para el parto humanizado, es otorgar al nacimiento del bebe, si es que debe ser por esta vía, el tiempo que necesita para ser fluido, respetado y  lleno de calidez. La madre entra con su pareja o ser querido al pabellón, es informada de cada procedimiento a realizar, conoce a su equipo previamente, puede llevar música la relaje o desee para el momento del nacimiento, las luces se reducen al mínimo y se utiliza la menor analgesia posible para no dormir a la madre. Durante el acto quirúrgico y justo antes de la salida del bebe desde el abdomen, se levanta la cabeza de la madre y se baja el paño que separa el campo operatorio de la parte superior del cuerpo materno para que ella pueda ver la salida del bebe desde su cuerpo… una salida lenta, muy cuidadosa, donde pareciera que la ginecóloga acaricia al bebe mientras lo extrae y, al salir por completo el cuerpo, se pasa inmediatamente a los brazos de la madre que no se encuentra amarrada a la mesa quirúrgica y puede abrazar y besar a su bebe. La cirugía continua mientras él bebe  y sus padres se encuentran en periodo de apego, mínimo de 30 minutos (hay clínicas que no cumplen las normas de apego sugeridas por el MINSAL), donde él bebe es acercado al pecho materno para iniciar la lactancia. Finalizado el apego él bebe es examinado por su pediatra acompañado por su padre, mientras la madre es llevada a recuperación y según las normas de cada establecimiento es llevado en el tiempo más breve posible junto a su madre nuevamente.

El compromiso y voluntad del equipo son lo único que hace esto posible, no es necesario tener una infraestructura especial para realizar este tipo de cirugía, solo conciencia de que el momento del nacimiento es el más importante en la vida del niño y el primer contacto con su madre y padre es fundamental.

Es así como muchas madres han podido experimentar el nacimiento de sus hijos a través de la cesárea como algo maravilloso, tan íntimo, lleno de oxitocina y amor como en el parto natural, siendo ellos los protagonistas del momento y rodeados de un ambiente cálido y respetuoso.