Welcome Cristobal

Después de 6 años y una cesárea previa que fue, por decir lo menos, lo último que quería, comencé con este embarazo hermoso. Al comienzo fui a doctores tradicionales dónde inmediatamente se les puso en la cabeza que yo debía hacerme una cesárea nuevamente. No, no debía ser así, lo sabía mi corazón y lo sabía mi hijo, y así fue como llegamos a Obsnatura, donde nos recibió un hermoso equipo humano, que nos apoyó y nos dio paz para continuar en cada segundo con nuestra decisión de tener un parto natural.

Así de 40+1 semanas a las 3 am.  comenzamos con el trabajo de parto, recuerdo que no conté las contracciones que sólo sabía que ya era porque como bien me habían enseñado, uno cambia, tu cuerpo pide paz y te quedas ensimismada, solo viviendo esto. Ahí estaba mi pareja, tratando de hacerme cariño hasta que me dijo, ya es hora, llama. Y así llamamos, estamos listos, Cristóbal ya viene.

Y nuestra querida matrona Natalia, a las 10 am. nos confirmó, ya vas en 4 cm, vamos bien. Y esperamos, con la emoción de saber que ya estabas cerca, cada vez más fuerte mostraba sus ganas de venir a este mundo, de conocer su familia. A las 2 pm ingresamos a la clínica, en la sala de parto llenamos la piscina, mientras yo sentada en la bola mágica esa, calmaba las molestias. A las 3 pm. un monitoreo, cariños en mi espalda de esas manos mágicas de la Naty (no, nunca olvidaré la habilidad de esas manos para quitar el dolor de cada contracción) y finalmente otro tacto… Mmm vas en 6, queda para rato. A ese punto pensé que algo iba mal, y nuevamente esa voz de experiencia y sabiduría que tenía a mi lado me dice, tranquila esto es así, cuando quiera va a salir. Vamos, la piscina nos dará un relajo, y ni se imaginan como el cuerpo agradece esa agua tibia! Y así apoyada en la esquina de la piscina, con mi pareja echando agua sobre mi espalda siento esas ganas de pujar y recuerdo que eso mismo dije “quiero pujar!!” y si, ya estaba lista, 3.40 pm y ya estaba de 10. Vamos! escucho… mi pareja ya lloraba de emoción a esa altura, y sólo siento las manos de aquellos que estaban ahí. Me recuesto de espalda y siguen un par de pujes más no tan fuertes, me vuelvo a incorporar y ponerme de rodillas y ahí sí, así quiere nacer mi hijo, ahí sí sentí dolor, ahí sí grite, ahí sí mi cuerpo dejó de ser mío y se transformó, ahí dije no puedo, ahí escucho el: “sí! si puedes, ya está listo y tiene su cabeza ahí, cuando salga su cabeza…” Sabía que iba a salir y dejando mi alma y mi corazón ahí mismo puje, y puje con tanta fuerza y con tanta pasión que salió, no sólo la cabeza si no su cuerpo entero. Y miró el agua y me doy cuenta de eso y me lo pasan en mis manos. Cómo poder escribir lo que se siente recibir a tu hijo así, tomarlo en brazos y sólo sentir amor y felicidad, sentirte mujer en todo el sentido de la palabra. Así a las 4 pm ya estaba con nosotros, nuestro hijo hermoso, nuestro segundo hombre.

2016-11-23-18-27-51

Sólo pienso que por miedo, por desconocimiento y falta de información muchas mujeres no quieren tener un parto natural, y agradezco desde el fondo de mi alma que existieran estás mujeres valiente que con la frente en alto, defendiendo su profesión contra viento y marea crearon este centro, donde el parto respetado es su norte y dejan atrás tiempo personal, noches de fiesta o lo que sea para estar con uno en un momento tan importante.

Gracias infinitas por permitir que  Cristóbal naciera así, por respetar mi cuerpo y mis decisiones, por apoyarnos y simplemente, por estar ahí.

Carmen

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