Mi sol de otoño

Un año. Te tomo entre mis brazos en el día de tu cumpleaños y en un dos por tres me transporto al día que quisiste llegar a nuestros brazos.

Junto con los tímidos rayos de sol del amanecer, comenzaste a dar pasos de una nueva y desconocida danza dentro de mi panza. Eran las 6.30 am y no lograba volver a conciliar el sueño, seguías danzando suavemente. Una hora más tarde, decidí despertar a papá, quien abrazándome fuerte y de manera cómplice nos damos cuenta que ese domingo 10 de mayo al fin te conoceríamos.

1-1-4 sonaba en nuestra cabeza.

Un minuto de contracción y 4 minutos de descanso… Todo aún en penumbras, abrazados en cada contracción y dormidos en cada pausa… Dormidos.

Ingenuamente anotábamos cada contracción, cada tiempo, cada danza, sin embargo nuestra amiga/matrona/doula nos decía con cariño que ya no era necesario anotar, que hoy sería el día. El gran día. 

11:00 am y tu camino al mundo se abría paso. Dos de dilatación, vamos bien escuchábamos, sigan así…

Tus bailes cada vez más eran más intensos y en el calor de nuestro hogar desayunamos entre masajes para aliviar un dolor que hoy en día ya no recuerdo. Una ducha tibia y seguimos… sintiendo en que cada contracción, estabas un poco más abajo, un paso más cerca de nosotros.

A las 3:00 pm ya en ocho de dilatación el momento el momento se acercaba y el dolor era aún más intenso… Más masajes, más amor, más conexión con mi compañero de vida.

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Las contracciones eran cada vez más seguidas… Una tras otra, con un tiempo de recuperación menor, pero nuestra mente es sabia y la desconexión por momentos ayudaba… Mi cuerpo sabe parir, sentía… Mi abuela días antes me entrego a través de su discurso la fortaleza de que todas podemos parir… Y ahí, en el calor de nuestro dormitorio con tu papá, Paola y Paula, con el amor más grande que pude sentir venias tú… “Aquí está Emiliano” dice nuestra matrona y tu papá te recibe con un “Bienvenido al mundo hijo”. Un momento inexplicable y aún cálido te tome entre mis brazos, tu papá sosteniéndonos y solo existiríamos nosotros tres.

En la semana mundial del parto respetado solo puedo decir que todas podemos parir, todas tenemos derecho a estar informadas y decidir sobre el nacimiento de nuestros hijos e hijas.

Francisca Ruiz Zamora

Psicóloga

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